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¿Bandera o constitución?

15.11.2013 | 13:48

1384508483_1384164262_7479afazil-mustafafafaFazil MUSTAFA 

Diputado del Parlamento
Doctor en filosofía

La bandera es un valor material que simboliza los valores morales de un pueblo. Al decir la bandera de Azerbaiyán, en primer lugar hay que prestar atención a los valores que se han transferido a la tela. “Somos turcos, pertenecemos a la cultura europea, formamos parte del pueblo islámico” es una forma de llamarlo. “Hacerse turcos, ser modernos, islamizarse” es otra forma de llamarlo. Incluso, sin perder el tiempo en explicar los sentidos triviales que se presentan de forma simplificada como “cielo, sangre de los mártires, zonas verdes”, sin ambigüedades puede decirse que no ocultamos las referencias ciertas a la bandera en la comunidad de Azerbaiyán. Lo que no se vive con su sentido, no puede vivirse con su forma. La bandera tricolor de Azerbaiyán, de hecho, quiere un amor eterno. Al hablar de un pueblo turco a algunos les duele el estómago, sobre la cultura europea hay otros que dicen “nuestra ley islámica se nos va de las manos”, sobre la islamización, es como si alguien señala que se extiende la enfermedad del cólera.

Pregunten a cada una de nuestras personas y verán que aman solo uno o dos sentimientos que están en estos colores, pero no hay muchos que amen, mantengan y vivan los tres sentimientos juntos. No pretendo yo que todos pongan la bandera ante ellos y hagan una prueba sobre su respeto hacia la bandera y sus tres colores juntos echando un vistazo a los años de su vida. Por ejemplo, puedo confesar con franqueza que una vez consideré más preferible el primer color que los otros dos. Empecé a amar y vivir los tres sentidos dando más pasos cada día, con sentimientos iguales hacia cada color y su sentido. Entendí que sin amar los tres sentidos, no se puede amar la bandera de Azerbaiyán. No hay necesidad de cambiar el sentido por las razones expuestas. Considero totalmente ilógico e irrazonable la sustitución de la parte “ser turcos”, que se considera el valor y no ofender a los otros pueblos, por la imagen “cielo”. Cada país puede tener una o dos etnias principales, en el territorio de aquel país pueden vivir decenas de minorías. La lengua de la etnia principal se considera el idioma esencial de comunicación y la lengua, costumbres, derechos y libertades de otras minorías se conservan junto con todos los ciudadanos del país.

¿Por qué alguien se molesta cuando se utiliza el nombre de la etnia principal en el color de la bandera? ¿Por qué nos preocupa decir que el nombre de nuestra lengua es la lengua turca? Si su explicación científica es también así, ¿qué necesidad hay de perder el tiempo buscando otros términos? El pueblo que forma la parte mayor puede crear un estado democrático y fuerte, si comparte todo, desde la historia hasta el futuro, de forma sincera con los pueblos que viven en el mismo territorio. La preocupación puede surgir si se ahogan los derechos y libertades de otras minorías, si se restringen sus posibilidades de estudiar en su lengua natal, y si se oponen a sus costumbres. Hoy en día, los turcos, lezgines, ávaros, kurdos, rusos, judíos y otros pueblos que viven en Azerbaiyán son los valores de esta patria. ¿Por qué no amamos a cada uno de los que consideran estas tierras como su patria y respetan su bandera? ¿Por qué debemos considerar sospechosos a nuestros ciudadanos por cinco o diez separatistas que actúan a distancia? En cuanto lleguemos a la cuestión sobre la cultura europea, en seguida se habla de minorías sexuales y deformaciones de familias. El jefe de inteligencia de EE. UU. dimitió a causa de su relación extramatrimonial. ¿Quién daría este paso en una comunidad si no hay respeto por los valores de familia? Por ejemplo en la historia de Azerbaiyán. ¿Se encontrará tal tipo de condena pública en Azerbaiyán no digo ahora, incluso dentro de cincuenta años? Cuando se habla del islam en Azerbaiyán, los sabios más conocidos compiten en la búsqueda de falsedades en los versos del Corán, cuentan anécdotas sobre los mulás, y los que viven el islam sinceramente inclinan sus cabezas hacia abajo cuando ven el islam sin oraciones. En general, ¿prestamos la misma atención a nuestros lugares religiosos que los europeos, a quienes consideramos inmorales? ¿Es esto nuestro amor hacia el sentido de la bandera? Echen un vistazo a otro contraste.

El 9 de noviembre es el día de la bandera, y el 12 de noviembre es el día de la constitución. No sé por qué, pero ha coincidido que he escrito este artículo entre estos dos días, que obtuvieron el estado de fiestas nacionales oficiales. He pensado mucho en la relación entre estas dos valiosas fiestas oficiales. Me acordé de nuestro himno: “¡vive feliz con tu bandera tricolor!”. Y entendí que era imposible vivir feliz solo con la bandera tricolor. A pesar de que parezca una coincidencia, es destacable el plazo de tiempo tan corto que existe entre el día de bandera y la constitución, como si estuvieran en fila para hacernos recordar una verdad importante. Un pueblo no puede vivir sin su constitución que le concede el derecho y la libertad, y le da posiciones estatales. La constitución y la bandera se completan entre sí, como el espíritu con el cuerpo. No hemos podido encontrar la unión de estos dos fenómenos, por eso no profesamos lo suficiente los sentidos de amor y confianza en el estado.

En el calendario, el día de la bandera se muestra como un día no laborable, y el día de la constitución como un día laborable. Quizá signifique que una vez que hemos conseguido nuestra bandera, podemos descansar. Pero no vivimos la constitución lo suficiente, tenemos que trabajar más. Pero en realidad, si esta bandera no ondea sobre Karabaj, no puede considerarse conseguida. Es decir, no merecemos el descanso en aquel día. La bandera se hizo como una estatua, se colocó a distancia ante los ojos de todos, pero no tenemos el libro de la constitución en la mayoría de nuestras casas, y donde está se encuentra cubierto de polvo. Después de ser nombrados besamos la bandera y la ponemos sobre nuestros ojos, y ponemos la mano sobre el libro de la constitución. En todo caso, como si pareciera que la bandera es más preferible que la constitución. En el mundo en que vivimos, lo que hace ondear y mantiene la bandera en movimiento, no es el viento, sino la constitución que preserva el humanismo de una persona. Hay tres días de diferencia entre el día de la bandera y la constitución. Se puede añadir un valor a cada día, al amar un color. Y el respeto a la constitución empieza por amar todos los colores de la bandera…

“KarabakhİNFO.com”

 

15.11.2013 13:48

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