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El lugar de la fe de Karabaj – Sayyid Lazim Aga

18.12.2013 | 10:17

1387347562_422137_10150564698297691_1274649394_nLos sayyides representan un alto nivel en las estructuras sociales de la comunidad musulmana, gozaban de gran reputación entre los religiosos y siguen teniéndola también ahora. Sayyid Lazim Aga es un religioso bien conocido en Azerbaiyán y los países musulmanes cercanos, gozaba de gran respeto y consideración, y era capaz de hacer los milagros necesarios para la gente. El respeto y la consideración hacia su hogar aumentan cada día más. Miles de personas visitan su tumba situada en Agdam todos los días.

El pueblo de Karabaj conoce a esta persona religiosa, que curó a mucha gente, con el nombre de «el Altar». Todos tenían gran respeto y admiración hacia él.

Nació en la región de Lachin, pero vivió en Agdam. Según se dice, a principios del siglo pasado vivía Ali Bey, que trabajaba como teniente de los cosacos del gobernador y era una persona muy benévola que vivía en el pueblo de Chamanli de Agdam. Ali era un amigo íntimo del abuelo de Sayyid Lazim Aga. Por eso invitó a su familia al pueblo de Chamanli y creó la posibilidad y la situación para que viviera allí. Su generación pertenece a la generación de Zeynalabdin, cuarto imán chií.

Sayyid Lazim Aga nació en 1880, en el pueblo de Boyuk Seyidler de la región de Lachin. Pero vivió toda su vida en la región de Agdam, al principio en el pueblo deEl lugar de la fe de Karabaj - Sayyid Lazim Aga

Chamanli y luego en Shixbabali. Durante los años 1914-1918 luchó con las tropas de Soltan Bey contra el dashnak armenio Andronik. Tenía tres principios de vida:

justicia, generosidad y religión (creencia). Era una persona altruista. Los 114 años de vida de este hijo de profeta, que tenía un cuerpo sano, una altura elevada y el rostro brillante, estuvieron llenos de milagros. Quienes creían en sus antepasados no volvieron sin esperanza. No aceptaba muchas limosnas de nadie y distribuía las limosnas entre los pobres.

Aunque no se graduó en la escuela religiosa, Sayyid Lazim Aga conocía bien el Corán y lo leía perfectamente. Era un apasionado de la tierra, por lo que se ocupaba de la agricultura y la cría de animales. Llevaba un sombrero de flor de piel negra.

Cuando el fallecido presidente Heidar Aliév visitó Agdam en 1970, le visitó también personalmente.

Para aquel pueblo, una palabra de Sayyid Lazim Aga se consideraba una frase de Corán, nadie podía rechazarla. Llevaban fotos de Aga en los bolsillos, las pegaban sobre el parabrisas de sus coches y las colgaban de lugares visibles de sus casas. Aga, con el rostro brillante, solía sentarse en un trono preparado especialmente de madera de nogal. Los que venían al mercado no se iban de allí sin besar sus manos y recibir sus bendiciones. Los que tenían limosnas, le encontraban allí. Cerca de la puerta de la tienda había una caja, que se llenaba con limosnas hasta la tarde. Pero Aga no tocaba aquellas limosnas, que se distribuían entre los pobres. Los que empezaban un trabajo nuevo o los que asumían puestos nuevos recibían dinero de él para que les trajera bendiciones.

Antes de la conquista de Agdam, los armenios bombardearon la región con proyectiles y granadas. Un día que había mucha gente en el mercado cuando los agresores armenios lanzaron granadas, una de ellas llegó bajo las piernas de Sayyid y se produjo un milagro. El proyectil se introdujo en la tierra a través del asfalto y no explotó. Hasta el día en que conquistaron a Agdam, aquel proyectil se quedó allí. Y el segundo proyectil lanzado destruyó otro lugar.

Hay muchas leyendas sobre Aga. Una de ellas es contada por uno de los ciudadanos de Agdam que vive en Rusia:

El lugar de la fe de Karabaj - Sayyid Lazim Aga«Una vez los armenios atacaron mi coche en Rusia. Conduje el coche bajo los disparos diciendo “que me ayude el antepasado de Sayyid Lazim Aga” y pude escapar de la trampa de los armenios gracias a Dios».

Sayyid Lazim Aga era muy patriota. En febrero de 1988, al abrazar los cuerpos ensangrentados de Baxtiyar y Ali, los mártires de Karabaj, dijo llorando: «nacerán miles en vuestro lugar».

En 1993, durante los combates sangrientos en Agdam, un periodista turco fue rodeado por los armenios junto con los soldados. Para deshacerse de los disparos de granadas, los soldados dijeron «Ya Allah» y pidieron ayuda a Sayyid Lazim Aga. Las granadas lanzadas cambiaron de dirección en el aire y cayeron en otros lugares. Aquel periodista, que fue testigo de aquel acontecimiento, llegó a casa de Sayyid Lazim Aga en Mingachevir.

Murió en 1994 en Mingachevir. Según su legado, fue enterrado en el pueblo de Chamanli de la región de Agdam.

Aynur Taguiyeva 

Empleada de AMEA 

 

“KarabakhİNFO.com”

18.12.2013 10:17

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