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El milagro de un maestro

09.04.2014 | 14:54

1397043992_1396861594_niyaziRecuerdo que cuando aún estaba estudiando en la escuela de música, las fotos de famosos artistas y compositores decoraban las aulas. Entre aquellas fotos me llamaba la atención sobre todo una cara que tenía un mimetismo diferente, un gesto específico y una imagen hechizante. Mi relación con el maestro Niyazi, a quien luego admiré, empezó así… Se sabe que las importantes novedades sucedidas en la historia de nuestra cultura desde principios del siglo pasado se reflejaron también en nuestro arte musical. Así se creó la nueva generación de música que se alimentó de la escuela de Ü. Hadzibeyli, se benefició de sus tradiciones y continuó este camino con dignidad. Entre estos compositores de la nueva generación debemos señalar especialmente el nombre de Niyazi, quien jugó un papel muy importante en la cultura de nuestra música con su variada creación y su actividad. Niyazi es una personalidad que informó a todo el mundo sobre la cultura de Karabaj y de Azerbaiyán.

Aunque nació en 1911 como sobrino del señor Üzeyir, se convirtió después en un maestro al informar a todo el mundo sobre la tradición musical de Karabaj y la fórmula nacional-clásica de la música. Se sabe que Niyazi, desde su juventud, mantenía una estrecha relación con los artistas populares. Y sobre todo debemos subrayar que su relación con su tío Üzeyir y el ámbito musical en su familia le hizo interesarse por recopilar la música popular y trabajar con la creatividad. Como resultado de este interés y actividad, en el verdadero sentido de la palabra, Niyazi fue el inventor de un nuevo rumbo en la esfera de la música profesional. Al hablar de Niyazi, en primer lugar se observan dos características principales, el director y el compositor. El director Niyazi es conocido como el primer comentarista de las obras de muchos compositores de Azerbaiyán y de las obras de algunos compositores europeos tanto en Azerbaiyán como fuera de nuestro país. Y al hablar del compositor Niyazi, en primer lugar nos vienen a la imaginación sus obras valiosas e inmortales, como “Rast”, “Xosrov y Shirin”, “Chitra”, “Suite de Zagatala”, “Lezguinka” “Arzu” y otras. Junto a su actividad como director y compositor, Niyazi se encargó además de recopilar y transferir las canciones populares a partituras. En este sentido, Ü. Hadzıbeyli había transferido a partituras muchas canciones populares y publicó la colección “las canciones populares turcos de Azerbaiyán” junto a M. Magomayev por primera vez en 1927. Tenemos que señalar que algunas canciones de la colección fueron transferidas a partitura en la interpretación de C. Garyagdioghlu, y U. Hadzibeyov recopiló una parte de las muestras.

Durante los años siguientes, Niyazi continuó el trabajo de recopilar y transferir a partituras las muestras de la creatividad popular del señor Uzeyir, Z. Hadzibeyov y M. Magomayev. En este sentido tenemos que subrayar sobre todo los mugames (música folclórica de Azerbaiyán) “Rast” y “Shur” que él pasó a partitura en la interpretación de C. Garyagdioghlu. Lamentablemente aquellas notas no fueron publicadas. Como un hecho que llama la atención debemos señalar que estas notas fueron muy apreciadas por Ü. Hacıbeyli. Esto fue una insignia de la profesionalidad de Niyazi. Después de los llamamientos al mugam “Rast”, este mugam se convirtió en un laboratorio de creatividad para los músicos y el gran compositor transfirió a partitura dicho mugam. En 1949 volvió de nuevo a este tema y creó el mugam sinfónico “Rast”. Durante aquel tiempo mantuvo una estrecha relación con Zulfu Adigozelov y en su interpretación compuso la canción popular “Elinde sazin gurban” que utilizó en el mugam sinfónico “Rast”. A. Zeynalli, G. Garayev, C. Hadziyev, Z. Baghirov,  M. S. İsmayılov y otros músicos jóvenes que participaron en el aula de investigación científica musical que dirigía Bülbül en el Conservatorio, visitaron muchas regiones de Azerbaiyán y pasaron a partitura muchas canciones populares. Tenemos que señalar que también enviaron a Niyazi a las regiones de Lenkeran y Masalli.

En aquel entonces Niyazi escribió las partituras de muchas canciones populares. Podemos mostrar como ejemplo las canciones “Gilas guelir”, “Shirinem”, “Sonalar”, “Sevdim dolana”, “Chemene guel, gül oghlan”, “Choban mahnisi”,  “Aman nene”, “Dili, dil-dili” (“Ay dili-dili”) y otras. Cada una de estas obras son grandes regalos para nosotros. Hay que subrayar especialmente una serie de obras de piano sobre los temas de talish. En aquellas obras utilizó los temas de las canciones de talish que recopiló. Junto a todo esto, cabe destacar sobre todo sus trabajos con las canciones populares que realizó para la orquesta sinfónica y coral. Se sabe sin ningún género de dudas que Niyazi era un gran maestro de la orquesta, lo que se confirma en sus trabajos con las canciones populares, como “Qaraguile”, “Ay beri bax”, “Küchelere su sepmishem”, “Xumar oldum”, “Sari bülbül”, “Guel-guel”, “Gülür eller” y “Chal oyna”. Aunque estas muestras son escasas, tienen un gran valor artístico. Estas muestras de creatividad son valiosas por ser los primeros trabajos de la orquesta sinfónica y coral de las canciones populares, y por haber sido obra de Niyazi.

Aquí Niyazi utilizó una combinación de diferentes instrumentos o una interpretación solista, al tiempo que realizó combinaciones de alternancia entre diferentes grupos de los instrumentos, consiguió obtener nuevos timbres y un sonido original. Es decir, el gran maestro de orquesta Niyazi transfirió aquellas muestras con tanta profesional al lenguaje sinfónico que, en el verdadero sentido de la palabra, no se puede ocultar el asombro. La novedad que Niyazi trajo al tesoro musical está formada de esto. Estas obras, que fueron interpretadas por muchos cantantes, como Bülbül, R. Behbudov, Sh. Alekberova , F. Ahmedova, S. Guedimova y M. Magomayev, entre otros, hoy también nos producen gran placer. En mi opinión, sería bueno si los cantantes de hoy en día cantaran estas obras y las mantuvieran en sus repertorios. Si nos ponemos en el punto de vista del arte y en el punto de vista del público, podemos ver que el maestro Niyazi, mientras dirigía a su orquesta, es como si hubiera realizado un milagro musical de ilusión o un milagro artístico. El ritmo de las manos, su relación con la música, el carácter del artista, los gestos y mimetismos que pertenecían a la cara de un auténtico creador nos permiten afirmar esto. En este sentido, Niyazi, que dejó un gran tesoro tras él, pervivirá siempre en la historia de la música con su creatividad valiosa y apreciada.

Literatura utilizada:

Rafael Hüseynov – la noche 1002, Bakú 1988.

Fakhri Mammadli,

Experto en arte,

Miembro de la Unión de los artistas de Azerbaiyán

 

“KarabakhİNFO.com”

09.04.2014 14:54

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