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Un médico armenio que dispensaba la muerte

04.07.2014 | 11:33

1404468852_gevrokyanDurante los años de 1970-1980 cuando en los EE.UU., aumentó el número de los suicidios, las autoridades de salud y el servicio federal de la seguridad empezaron a investigar su motivo. Según su investigación los suicidios ocurrieron más en los días de fiesta. Para evitarlo, las iglesias durante sus prédicas destacaron que era pecado matar a sí mismo. Señalaron así en sus prédicas: “Según el cristianismo el suicidio es una traición para la vida de una persona santa. En el siglo 2, el santo Agustín determinó como pecado al suicidio. En 452 el suicidio se anunció como un acto de diablo en la Asamblea suprema de la iglesia católica romana”.

Durante el tiempo cuando comenzaron la lucha para evitar los suicidios en la comunidad americana, en 1987 publicaron un anuncio en el periódico en Míchigan: “Trabajamos como asesores para los que tienen la enfermedad mortal y eligieron la muerte con su orgullo”. Y en la tarjeta comercial se escribía así: “Jeck Kevorkian. Médico, mensajero especial de la muerte”.

Kevorkian, el médico que tomaba grandes cantidades de dinero de los que fueron escritos a la cita, ofrecía a la gente el servicio cómodo de muerte con su máquina de la muerte que había inventado. Uno que quería morir, al pulsar el botón de la máquina inyectaba cloruro de potasio a su cuerpo y moría dentro de unos minutos sin sufrir. El principio de funcionamiento de la máquina era fácil: abastecía la pérdida de conciencia con lidocaína, luego tras dar el potasio de gran dosis, el corazón se paraba.

Kevorkian, sin encontrase con el médico de los pacientes realizaba su muerte.

Después de mostrar repetidamente el anuncio en los medios de comunicación, en 1990 se le dirigió el primero “enfermo”. Una ciudadana llamada Janet Atkins que se molestaba del retraso de la recuperación de su enfermedad visitó a él. Kevorkian le habló a ella sobre la importancia del suicidio y la persuadió que esto era el único remedio. Como su resultado, al recibir mucho dinero de ella, en el asiento trasero de su microbus envenenó el tóxico a la vena de la paciente y la mató.

Tras la difusión de esta noticia en los medios, los que tenían los problemas psicológicas empezaron a suscribirse a la cita con el médico de la muerte, Jeck Kevorkian. En el contrato con Kevorkian escribieron unas frases:

“Tenéis el dinero? Entonces preparaos para la muerte. No nos importa ni opinión de su médico, ni opiniones escritas en sus documentos médicos. Tampoco es necesario encontrarse con  psiquiatra. Solo pagad el dinero y estad preparados para la muerte”.

Sus asistentes fueron Margo, su hermana, Neil y Janet Good, sus amigos. Aunque abrió una clínica a nombre de Margo, luego fue obligado a cerrarlo con la demanda del sistema de atención de la salud.

Kevorkian, quien consiguió el nombre del médico de la muerte de América, fue el hijo de una familia inmigrante que había trasladado desde Turquía. En 1912 su padre Levon, y su mamá Satanig Míchigan trasladaron al asentamiento de Pontiac del estado de Míchigan. En 1928 nació el hijo de Levon Kevorkian y su familia le llamó Murad. Cuando tenía 8 años, su familia cambió su nombre con Jeck con insistencia de sus parientes.

En sus recuerdos escribía así: “Desde los años infantiles mi familia me hablaba de los armenios “asesinados” en Anatolia. Y mi odio contra los turcos estaba a un nivel que quería matar a todos los enfermos de origen turco. Al recordar los que dijeron mis padres sobre los momentos cuando los turcos asesinaron a los armenios con espadas, ardía en acabar con todos los turcos con el cuchillo de médico en mis manos”.

Cuando estudiaba en medicina se ocupaba con el arte, y en su habitación a lo largo de la pared había un dibujo de genocidio, siempre decía con el orgullo que había pintado aquel dibujo con su sangre.

En 1990-1998 Kevorkian, quien causó la muerte de unos 130 pacientes, se convirtió en un hombre muy rico. En los documentos de la corte se escribió que, él no sentía ningún sentido humano hacia una persona que eligió la muerte. Al contar sobre los sucesos de 1915a las personas que eligieron la muerte, mandaba salud a los armenios que estaban en otro mundo.

Luego Kevorkian empezó a vender los órganos de las personas que había matado. Un hijo de 7 años de Michael Odet, su abogado, al ver el sangriento riñon en manos de Kevorkian le dijo a su padre: “Padre, te lo ruego. No defendas más a esta persona. Que le arriesten y quemen sus instrumentos”.

En noviembre de 1998 se entrevistó con Mick Vallas, presentador del programa de  “60 minutos” en el canal de CBS TV, y ofreció celebrar la sesión de eutanasia- es decir acción de provocar la muerte a un enfermo incurable para evitarle mayores sufrimientos físicos y psíquicos. El 22 de noviembre de 1998 realizó el momento de la muerte de Tomas York, de 52 años, ante  los ojos de 15 millones de espectadores.

En 1999 después de que la policía consiguió una grabación de video que reflejaba el suicidio, presentaron una acusación oficial contra el médico armenio. Fue encarcelado por 8 años, y 2007 salió de cárcel y se lanzó a la política para obtener el derecho de eutanasia. Aunque en 2008 “el médico de la muerte” participó como un candidato libre en las elecciones celebradas al Congreso, ganó menos de 1/3 de los votos. Después de esto se enfadó con la diáspora armenia y se alejó de todos. Y en 2011 le llevaron a él al hospital de William Beaumont en el estado de Míchigan de los EE.UU. Le pusieron allí por la neumonía y el dolor de riñones. Jeck Kevorkian murió allí a los 83 años de edad. El motivo de su muerte fue coágulos de sangre en su arteria.

Zaur Aliyev

 

Doctor en filosofía de las ciencias políticas

“KarabakhİNFO.com”  

04.07.2014 11:33

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